A continuación te daré una lista de acciones, haz un examen de conciencia y piensa en cuales has realizado:
-Usar diminutivos cuando te diriges a un adulto mayor.
-Cambiar tu tono de voz cuando te diriges a un adulto mayor, hablar chiqueado.
-Vestir, peinar o maquillar a un adulto mayor de forma graciosa o ridícula.
-Hacer juegos infantiles o actividades de ocio infantiles con adultos mayores.
-Regañar o castigar a un adulto mayor.
-Decir la típica frase: “son como niños”,
¿Cuántas has practicado? O ¿cuántas has visto?
Aunque estas conductas nos parezcan inofensivas, son parte de una problemática llamada infantilismo, que se da incluso entre los profesionales de la salud que atienden a las personas de la tercera edad.
Y ¿qué es? El infantilismo es una forma de maltrato, ¡si! Una forma de maltrato social, y se infringe de forma indirecta al caer en la figuración de que las personas de la tercera edad vuelven a ser niños y por ende se tratan como tal, sin respetar sus decisiones e incluso haciendo bromas o juegos que afectan su integridad psicológica y social.
Ahora, ¿cómo distinguimos el infantilismo entre el cariño, o mejor dicho, como podemos mostrar cariño sin caer en infantilismo? Fácil, la respuesta es el respeto.
-Pregunta cómo le gusta que lo nombren.
-Enternece tu voz, pero no caigas en chiqueos.
-Pregunta cómo quiere vestirse, peinarse o maquillarse, pide su opinión.
-Realiza actividades que sean de su agrado o de la que sepas que fueron de su agrado.
-Dialoga.
Tal vez algunos no imaginábamos que el infantilismo es una forma de maltrato psicológico. Ahora lo sabemos, y podemos actuar en ello, solo hay que recordar que la clave está en el respeto.
Referencias:
-Ministerio de Salud y Protección Social. (2018). CARTILLA SOBRE BUEN TRATO A LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES (pp. 1-40). Bogota.
-Pérez, G., & Chulián, A. (2013). marco conceptual de los malos tratos hacia las personas mayores. Sociedad Y Utopia, 41, 127-167.