En la senectud puede parecer difícil pensar en un proyecto de vida, generalmente escuchamos que es solo para adolescentes o adultos jóvenes. Incluso, en mi experiencia he escuchado comentarios como “a mi edad, eso ya no importa” o “yo ya para que quiero eso, ya viví”. Sin embargo, como seres humanos nos encontramos en un proceso de desarrollo continuo e inestable que nos invita a aprender día con día.
Un proyecto de vida se basa en aquellas actividades que tienen el fin de cumplir con un objetivo específico orientado al desarrollo personal. Es decir, las decisiones personales que tomamos momento a momento construyen nuestro proyecto de vida.
La importancia de un proyecto de vida en el adulto mayor radica en que este permite marcar direcciones y continuar percibiendo una vida productiva y satisfactoria, además de evitar rutinas carentes de entusiasmo y vitalidad.
Un proyecto de vida siempre estará en contacto con el entorno. Ejemplo, la pandemia actual limita llevar a cabo diferentes acciones, pero con un poco de creatividad podemos adaptar esas actividades o sustituirlas por otras. Considerando lo anterior, es importante no olvidar que un plan de vida para que sea efectivo debe contar con otras características: que sea realista, flexible, atractivo, personal, satisfactorio y siempre enfocado a una motivación personal.
También, dentro de estas cualidades, un proyecto de vida puede atender diferentes áreas. A continuación te menciono algunas áreas relevantes para el adulto mayor.
-Prácticas saludables como una alimentación balanceada, actividad física regular o dejar/disminuir malos hábitos (fumar, tomar bebidas alcohólicas); recuerda como dice la frase: todo con medida. Tomar en cuenta visitar a algún especialista que consideres relevante.
-No olvidar temas financieros: pensión, testamento, monitoreo de recursos y realización de presupuestos.
-Trabajos de medio tiempo o que se puedan adaptar a tu propio ritmo. O abrir un negocio en que se puedan aprovechar las habilidades personales. Asistir a conferencias que sean de interés propio.
-Aprender algo nuevo, retomar una actividad que antes se realizaba, emprender un viaje. Buscar mantener tu salud mental estable. Considerar realizar actividades que ayuden a la estimulación cognitiva del cerebro.
-Realizar actividades en las que se pueda conocer a otras personas y convivir con ellas. Diseñar actividades que permitan estar más cerca de las personas que se aprecian como familiares o amigos. Y por qué no, también hacer una lista de las personas con las que ya no se quiere entablar relaciones.
-Si tu vida espiritual es importante, revisar qué actividades pueden ayudar a continuar con ella.
Como mencione, un plan de vida para ser efectivo necesita ser flexible, pueden presentarse enfermedades o pérdidas que alteren nuestra vida. Tener en cuenta un plan B, o alternativas puede ayudar un poco.
Finalmente, más que marcar el paso a paso de cómo se realiza un proyecto de vida, en esta ocasión el objetivo es invitar a reflexionar sobre aquellas actividades que siempre se han querido realizar, la que se quieren mantener o las que se quieren dejar de hacer.
Recordemos que se trata de mejorar poco a poco el algunas áreas o poner atención a aquellas que consideradas necesarias u olvidadas.
Referencias
American Psychological Association. (2018) life plan for the life span.
Goncalves, L., & Segovia, S. (2018). La generación de proyectos de vida en adultos mayores. Autopercepción sobre competencias desarrolladas, posibilidades de aprendizaje y motivaciones. Voces Y Silencios. Revista Latinoamericana De Educación, 9(1), 53-76.