Los medios informáticos y tecnológicos han transformado nuestro mundo, brindan oportunidades que en décadas anteriores eran difíciles de imaginar, misma razón por la que el uso y dominio de estas herramientas se les ha adjudicado a los más jóvenes, suponiendo la marginación tecnológica para muchos adultos mayores.
Somos un colectivo heterogéneo en el dominio de las tecnologías; cada vez son más los adultos que aprenden a usar herramientas tecnológicas, pero también persiste un gran número de adultos mayores con “tecnofobia” y estigma al uso de tecnologías. Sea cual sea tu postura sobre este tema, lo cierto es que los medios informáticos y tecnológicas obsequian a los adultos mayores un reto y una oportunidad contemporánea para la inclusión digital.
Uno de los mayores beneficios de la inclusión digital es que aumenta las redes de comunicación con amigos y familiares, evitando el aislamiento social del adulto mayor. Entre otros grandes beneficios se encuentra: el fácil acceso a la información, permite abordar temas de interés o realizar proyectos personales; la accesibilidad a tareas de ocio; la realización de diferentes pagos o transferencias vía internet, evitando salir de casa; y brinda mayor autonomía a la persona. Todas estas actividades optimizan el envejecimiento activo.
Lamentablemente, no todo es color rosa, la alfabetización digital presenta grandes retos: comenzando por la ansiedad y el miedo que causa en los adultos mayores enfrentarse a algo nuevo y la falta de habilidades de los más jóvenes para saber enseñar a los adultos mayores. Otra dificultad es el miedo al peligro de las tecnologías o la falta de discernimiento para identificar fuentes confiables. Algunas características personales pueden presentarse como desafíos: el uso de terminologías nuevas o seguir pasos para una tarea implican mayor inversión de tiempo y esfuerzo; los problemas de la vista, la limitada movilidad, las pocas destrezas manuales o el deterioro cognitivo son otras variables a considerar. Es importante recordar que al final de cuentas los dominios de las herramientas informáticas y tecnológicas son una habilidad, puede ser fácil para unos y no tan fácil para otros.
Ahora, ¿qué pueden hacer los adultos mayores con poco conocimiento en tecnologías digitales? Primero, tener en cuenta que nunca es tarde para aprender y más allá del miedo o la ansiedad que genere tener una pantalla enfrente, tener en cuenta las oportunidades que brinda. Después, intentar buscar instrumentos y aplicaciones con características accesibles y de fácil uso; ajustar el tamaño de las letras, poner sonidos diferenciados o ajustar el mouse para tener menor necesidad de movimientos. El tipo y la calidad de instrucciones que reciben son importantes, y generalmente pueden ser un familiar; los nietos adolescentes juegan un papel fundamental en la enseñanza. En caso de considerar no ser bueno enseñando, buscar a algún vecino o amigo que pueda cumplir esta función. Y finalmente, considerar que la actitud ante un nuevo desafío es lo que cuenta.
¿Ya tienes en mente a alguna persona a quien puedas ayudar? O tal vez ¿a quién le vas a pedir ayuda?
Referencias
Casamayou, A., & Morales, M. J. (2017). Personas mayores y tecnologías digitales: desafíos de un binomio. Psicología, Conocimiento y Sociedad, 7(2), 199-226.
Klein, A. (2017). El creciente uso de las nuevas tecnologías en adultos mayores. Estudos Interdisciplinares sobre o Envelhecimento, 22(2), 95-111.